CapacitaciónProyectos
04/08/2026
Datos para alimentar la Amazonía

Frente a las desigualdades en el territorio amazónico, las directrices y normativas de la ONU se convierten en herramientas para exigir políticas públicas que garanticen una alimentación de calidad en la mayor selva tropical del mundo.

La inseguridad alimentaria en la Amazonía es un problema que, para ser resuelto, no puede analizarse sin considerar los cambios climáticos que impactan la región. A pesar de ser una región tan rica, que produce una diversidad de alimentos que pocas zonas del planeta pueden igualar, convive con índices alarmantes de inseguridad alimentaria y nutricional, donde 6 de los 9 estados que la componen presentan una proporción de hogares en inseguridad alimentaria superior al promedio nacional.

Fue esta brecha, entre la abundancia y el hambre, la que motivó a la investigadora Ananda Ridart, fundadora y directora ejecutiva del Instituto Panamazónico Aruanã, junto con su equipo, a transformar una inquietud en datos concretos y un levantamiento técnico en una herramienta de incidencia.

La nota técnica n.º 01, “Seguridad alimentaria y cambio climático en Acre: fragmentaciones, vulnerabilidades y caminos para la integración”, lanzada por Aruanã en Belém, es la primera de una serie que el instituto pretende producir sobre la relación entre la seguridad alimentaria y el clima en los estados de la Amazonía Legal y la Panamazonía.

Acre fue elegido como territorio piloto y, a partir de él, el equipo reunió datos sociodemográficos, indicadores de inseguridad alimentaria y nutricional, e información sobre la producción agrícola en un panel interactivo, cruzando estos datos con las vulnerabilidades climáticas de cada grupo poblacional. El resultado permite visualizar, lado a lado, quién produce alimentos en el territorio y quién, de hecho, logra acceder a ellos.

Además del análisis cuantitativo, la investigación examinó documentos estatales vinculados a la seguridad alimentaria y al cambio climático, verificando si las políticas públicas de Acre dialogan entre sí y si consideran, de manera efectiva, la presencia de poblaciones socialmente marginadas. Mediante una matriz de clasificación, cada documento recibe una puntuación, un método que transforma un problema a menudo tratado de forma abstracta en algo medible y comparable entre estados.

Para Ananda, esta forma de investigar, que combina rigor técnico con la experiencia de quienes viven y actúan en los territorios amazónicos, está directamente relacionada con su paso por ECOAR.

Fue durante el proyecto, promovido por el IDDH, que tuvo un contacto profundo con las directrices y normativas internacionales sobre seguridad alimentaria, comprendiendo cómo estos marcos deberían reflejarse —y muchas veces no lo hacen— en las políticas públicas nacionales, estatales y municipales.

Esta experiencia proporcionó a la investigadora y a su equipo un repertorio para cuestionar si lo que está garantizado en el papel llega realmente a las comunidades amazónicas.

ECOAR no solo formó a una defensora más preparada para acceder a espacios internacionales, sino que también sembró la semilla de una investigación que ahora devuelve a la población amazónica datos producidos desde la mirada de la propia región sobre sí misma.

Al exponer las fragilidades, conexiones y desconexiones entre la política alimentaria y la política climática, Aruanã ofrece a líderes comunitarios, gestores públicos y legisladores un material concreto para exigir y construir políticas más justas y eficaces.

Este es el tipo de resultado que confirma el propósito del proyecto ECOAR: transformar la formación técnica en una herramienta real de defensa de derechos e incidencia política.

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04/08/2026
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Frente a las desigualdades en el territorio amazónico, las directrices y normativas de la ONU se convierten en herramientas para exigir políticas públicas que garanticen una alimentación de calidad en la mayor selva tropical del mundo.

La inseguridad alimentaria en la Amazonía es un problema que, para ser resuelto, no puede analizarse sin considerar los cambios climáticos que impactan la región. A pesar de ser una región tan rica, que produce una diversidad de alimentos que pocas zonas del planeta pueden igualar, convive con índices alarmantes de inseguridad alimentaria y nutricional, donde 6 de los 9 estados que la componen presentan una proporción de hogares en inseguridad alimentaria superior al promedio nacional.

Fue esta brecha, entre la abundancia y el hambre, la que motivó a la investigadora Ananda Ridart, fundadora y directora ejecutiva del Instituto Panamazónico Aruanã, junto con su equipo, a transformar una inquietud en datos concretos y un levantamiento técnico en una herramienta de incidencia.

La nota técnica n.º 01, “Seguridad alimentaria y cambio climático en Acre: fragmentaciones, vulnerabilidades y caminos para la integración”, lanzada por Aruanã en Belém, es la primera de una serie que el instituto pretende producir sobre la relación entre la seguridad alimentaria y el clima en los estados de la Amazonía Legal y la Panamazonía.

Acre fue elegido como territorio piloto y, a partir de él, el equipo reunió datos sociodemográficos, indicadores de inseguridad alimentaria y nutricional, e información sobre la producción agrícola en un panel interactivo, cruzando estos datos con las vulnerabilidades climáticas de cada grupo poblacional. El resultado permite visualizar, lado a lado, quién produce alimentos en el territorio y quién, de hecho, logra acceder a ellos.

Además del análisis cuantitativo, la investigación examinó documentos estatales vinculados a la seguridad alimentaria y al cambio climático, verificando si las políticas públicas de Acre dialogan entre sí y si consideran, de manera efectiva, la presencia de poblaciones socialmente marginadas. Mediante una matriz de clasificación, cada documento recibe una puntuación, un método que transforma un problema a menudo tratado de forma abstracta en algo medible y comparable entre estados.

Para Ananda, esta forma de investigar, que combina rigor técnico con la experiencia de quienes viven y actúan en los territorios amazónicos, está directamente relacionada con su paso por ECOAR.

Fue durante el proyecto, promovido por el IDDH, que tuvo un contacto profundo con las directrices y normativas internacionales sobre seguridad alimentaria, comprendiendo cómo estos marcos deberían reflejarse —y muchas veces no lo hacen— en las políticas públicas nacionales, estatales y municipales.

Esta experiencia proporcionó a la investigadora y a su equipo un repertorio para cuestionar si lo que está garantizado en el papel llega realmente a las comunidades amazónicas.

ECOAR no solo formó a una defensora más preparada para acceder a espacios internacionales, sino que también sembró la semilla de una investigación que ahora devuelve a la población amazónica datos producidos desde la mirada de la propia región sobre sí misma.

Al exponer las fragilidades, conexiones y desconexiones entre la política alimentaria y la política climática, Aruanã ofrece a líderes comunitarios, gestores públicos y legisladores un material concreto para exigir y construir políticas más justas y eficaces.

Este es el tipo de resultado que confirma el propósito del proyecto ECOAR: transformar la formación técnica en una herramienta real de defensa de derechos e incidencia política.